Hablar de Valores y de un Código de Conducta, representa un gran desafío que siempre, necesariamente, nos remite a la ética, como un fin del pensamiento y como una forma de actuar correctos.
Más aún cuando hablamos de una empresa pública, que toma muy en serio su responsabilidad social y su misión de contribuir al fortalecimiento de las finanzas públicas, regido todo ello en la transparencia, eficiencia y rendición de cuentas.
Es por eso que hoy hemos logrado conjuntar en un solo documento los Siete Valores que le dan sentido de vida institucional al SAE, con el Código de Conducta, que a su vez representa un compendio de conocimiento y forma de actuar de quienes participamos en la vida diaria del organismo.
Lo anterior es fundamental, porque una empresa pública no sólo se relaciona con la técnica, sino que es muy importante conjugarla a una escala de valores. Es decir, para lograr alcanzar una empresa pública de excelencia, y mantenerla así, es fundamental contar con una serie de Valores Institucionales que nos marquen la pauta en el camino.
Así, al darle el valor a lo que hacemos, participamos en un fin trascendente, que es buscar el bien para el país y hacia nosotros como personas, en donde nadie debe sentirse fuera, porque todos somos importantes.
No debemos olvidar que los grandes cambios y transformaciones sólo fructifican en la medida en que están sustentados en valores y que sin duda son los que nos llevan a la autorrealización, tanto en lo personal como en nuestro comportamiento hacia los demás.
Hoy en día mucho se habla de liderazgo, aunque para que éste fructifique tiene que ir acompañado de una escala de valores. En nuestro caso, en el SAE, son el Compromiso, la Confianza, Disciplina, Honestidad, Responsabilidad, Respeto y Solidaridad, valores que nos ayudarán a sembrar el mañana.
Esto, no cabe duda, es lo que además nos podrá dirigir hacia lo que ya se conoce en el mundo como la “globalización del talento”, que permite a que con base en los valores y los resultados, se cultive la creatividad colectiva y se distribuya la responsabilidad del liderazgo. Es decir, se garantice la formación de líderes en todos los sentidos.
Más aún cuando hoy tenemos todo para fomentar y fortalecer nuestros Valores Institucionales y Código de Conducta, porque somos una empresa joven, sana y transparente, que toma muy en serio su responsabilidad social.
Así que los conmino a que hagamos nuestro el desafío de vivir estos valores, de que seamos capaces de intentar liderar el cambio desde nuestras respectivas trincheras, convencidos de que la fuerza más poderosa es la voluntad.
La transparencia de nuestros valores debe ser, entonces, nuestra divisa y forma de vida, lo que nos fortalezca en calidad humana y en nuestro trabajo institucional.
Así pues, utilicemos esa fuerza poderosa de la voluntad, lideremos el cambio y cultivemos los Valores Institucionales.
Sergio Hidalgo Monroy Portillo
Director General del SAE